domingo, 15 de junio de 2008

Histeria

El ser humano es por naturaleza gregario, es decir necesita de otros con los cuales relacionarse para constituirse como sujeto. En este proceso busca llamar la atención, mostrarse para captar la mirada de los demás con la finalidad de ser reconocido y aprobado como parte del grupo. Sin embargo si ser el foco de atención deja de ser un medio y se vuelve un objetivo, este mecanismo normal de relación presenta un grado de anomalía que se denomina histeria.

Para el doctor Hugo Marietan, la histeria es ser para la mirada del otro. De este modo armar escenas, vestirse, agredir, provocar y victimizarse son algunas de los artilugios más comunes del sujeto histérico para lograr ser admirado. En este sentido podemos admitir la conceptualización lacaniana de lo histérico como discurso en tanto posición discursiva que implica “hacerse desear”.


Rodri dice: así que tenés helado en el freezer... justo con este calor...
Yani dice: sí... venís a casa? O no te animás
Rodri dice: salgo para allá. En 20 minutos estoy!
Yani dice: bueno... pará... ahora?
Rodri dice: sí, ahora, o arrugás???
Yani dice: es que justo me están tocando el timbre... pero lo dejamos para otro día... me tengo que ir... ya... beso, chau.

La estructura de las personas histéricas tiene como centro un rasgo original: la seducción narcisista en tanto saborea ser deseado, provocando el deseo y dejándolo en suspenso. Lo que moviliza a la histeria no es la consumación de un acto sexual sino la incitación a él. En este proceso el sujeto tiende a cristalizar el tiempo en una monótona repetición que implica la continua insaciabilidad del deseo y su permanente insatisfacción. Pues, su goce se desarrolla sobre el eje de las expectativas, es decir, la anticipación imaginaria y el anhelo de concretar sus fantasías.

Fuente:

http://www.alrededoresweb.com.ar/notas/histeria.htm


rAFC

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